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Aunque actualmente se producen más alimentos en el mundo que en cualquier otro periodo de la civilización humana, se calcula que aproximadamente 800 millones de personas todavía padecen de malnutrición crónica. Por este motivo, uno de los retos más importantes, para cualquier gobierno a nivel mundial, es el de satisfacer la demanda creciente de alimentos suficientes y adecuados, la cual se deriva del crecimiento demográfico y disponibilidad y calidad de los recursos naturales.

Para ofrecer respuestas a este reto es necesario un mayor rendimiento y aumento general de la productividad, tanto en la producción alimentaria y agrícola, de tal manera que se ofrezca un contexto en donde la agricultura juegue un papel más sostenible en lo social, lo económico y lo ambiental.

En este sentido, la tecnología con la que contamos hoy en día, la mejora de las plantas y el ganado, además del perfeccionamiento de las prácticas de gestión de los suelos y el agua, no sólo apoyan en el combate a la inseguridad alimentaria, sino que también son importantes para lograr prácticas de agricultura sostenible. Las cuales son fundamentales para mantener un equilibrio apropiado entre la conservación y el uso de todos los recursos necesarios para la producción de cultivos y cría de ganado.

No obstante, aún existe lo que se conoce como “brecha de rendimiento”, la cual suele ser el resultado de la incapacidad de los agricultores de acceder a insumos y tecnologías que mejoren la productividad; por lo que la adopción de las siguientes medidas es un primer paso para hacer de la productividad en la agricultura una clave del desarrollo sostenible del país:

  1. Reforzar la capacidad institucional del país a través de la aplicación de políticas públicas efectivas que permitan a los pequeños productores de alimentos tener acceso a tecnologías, insumos, bienes de capital y crédito.
  2. Garantizar el acceso seguro y equitativo a los recursos naturales, así como a la utilización sostenible de los mismos.
  3. Invertir la tendencia a la disminución de la financiación nacional para la agricultura, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural del país.
  4. Aumentar la inversión pública e impulsar la inversión privada en infraestructura rural, almacenamiento, riego, energía, educación, salud, etc.
  5. Reforzar el acceso de los pequeños productores de alimentos y de otros agentes que intervienen en la cadena de valor de los alimentos a instrumentos financieros y de gestión de riesgos.
  6. Promover un significativo incremento de la investigación y desarrollo en materia de agricultura.
  7. Promover el uso de una agricultura más sostenible que mejore la seguridad alimentaria, sea económicamente viable, y que ayude a conservar los recursos naturales.

Para México, el aumento de la productividad agrícola es especialmente importante, ya que generaría una ventaja comparativa en los productos agrícolas, con lo cual el país sería capaz de producir la misma cantidad de producto a un costo menor que otras regiones competidoras. Por lo tanto, el país podría aumentar su competitividad en el mercado mundial, atrayendo a más consumidores y aumentando la calidad de vida de todos sus habitantes.

Aumento de la productividad en la agricultura

Humberto Armenta

Ingeniero Civil y empresario mexicano, fundador de Recsa.

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