Fotografia tomada del sitio:  https://news.un.org/es/story/2026/01/1541043
Créditos: Fotografia tomada del sitio: https://news.un.org/es/story/2026/01/1541043

“Hay informes que se leen y se archivan, hay otros que te obligan a detenerte”

El pasado 20 de enero, el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), presentó un estudio que alertó al mundo sobre un riesgo sin precedentes: hemos entrado en una era de bancarrota hídrica global.

Siendo honestos, el informe no nos está diciendo algo completamente nuevo, pero sí pone en palabras algo que todos estamos viendo: el agua ya no está garantizada.

La historia de México, desde la fundación de Tenochtitlan hasta la construcción de sistemas acuíferos modernos, nos ha mostrado que la ingeniería puede ser un instrumento para el bienestar social, siempre que esté acompañada de visión ambiental y sostenibilidad.

Llevo muchos años dedicado a la construcción. He visto cómo una obra puede transformar una ciudad, detonar desarrollo, mejorar la calidad de vida. Pero también he aprendido que cada intervención deja huella, y que el agua, ese recurso que durante décadas dimos por sentado, es hoy uno de los factores más frágiles de cualquier proyecto.

Antes hablábamos del agua como insumo. Hoy la pienso como responsabilidad.

La escasez ya no es una proyección a largo plazo ni un problema ajeno. Está en los costos que se elevan, en las comunidades que enfrentan incertidumbre, en las decisiones técnicas que deben replantearse sobre la marcha. No creo en soluciones simples para problemas complejos. Pero sí creo que existe una salida, siempre que estemos dispuestos a cambiar la forma en que pensamos y hacemos las cosas.

Desde mi perspectiva, no basta con impulsar obras aisladas; se requiere una estrategia integral, basada en cuatro pilares fundamentales:

  1. Infraestructura hídrica inteligente
    Construcción y mantenimiento de sistemas de captación, almacenamiento y reutilización que optimicen el uso del agua: desde presas y colectores hasta plantas de tratamiento y sistemas de riego más eficientes.
  2. Tecnificación y gestión del recurso
    Integrar tecnología, datos y monitoreo continuo para reducir pérdidas, anticipar riesgos y adaptar los proyectos a condiciones climáticas cada vez más extremas, como parte del enfoque moderno de la ingeniería.
  3. Cooperación público-privada
    El sector constructor debe trabajar de la mano con gobiernos, comunidades y organizaciones civiles para desarrollar soluciones que sean técnica, social y financieramente sostenibles en el largo plazo.
  4. Educación y cultura del agua
    No solo construir infraestructura, sino también promover conciencia sobre el valor del agua y su cuidado. Sin cultura, ninguna obra será suficiente.

Este momento exige algo más que diagnósticos. Exige decisiones. Exige asumir que el desarrollo no puede seguir midiéndose únicamente en crecimiento, sino en equilibrio. Porque no hay progreso posible si dejamos sin agua a las generaciones que vienen.

Hoy, más que nunca, la construcción implica reflexionar sobre el futuro que, con cada decisión, estamos contribuyendo a sostener.

CUANDO EL AGUA EMPIEZA A FALTAR

Humberto Armenta

Ingeniero Civil y empresario mexicano, fundador de Recsa.

Categoria: Obra Hidráulica
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