Echar-mano-de-la-experiencia

Nuestro país requiere la participación de todos los agentes económicos y de todos los recursos disponibles para poder retomar el camino del crecimiento económico. Un elemento central para el crecimiento es el desarrollo de la infraestructura carretera; mejorar la interconexión carretera tiene grandes beneficios económicos y sociales. Una buena red carretera ayuda a dinamizar la economía, reduce los costos y los tiempos de operación, facilita el acceso de los servicios de salud y educación y mejora el desarrollo económico local.

Las empresas mexicanas dedicadas al desarrollo de la infraestructura carretera cuentan con muchos años de trabajo y experiencia que, al ser puesta al servicio de quienes tienen a su cargo la toma de decisiones, resulta en una fórmula que beneficia directamente a todos los involucrados.

Las necesidades sociales no siempre pueden ser satisfechas mediante soluciones que emanan sólo de las actividades y de los recursos de los gobiernos (federal, estatal o municipal) pues como sabemos, los recursos son escasos y la necesidad de priorizar de entre proyectos y sectores hace muy difícil la labor gubernamental. Por ello, desarrollar esquemas innovadores para atender las diferentes problemáticas que presenta la realidad de cada comunidad, hacerlo eficaz y eficientemente y hacerlo mediante la colaboración y la experiencia de todos los involucrados es cada vez más una necesidad.

El esquema de “asociaciones público-privadas”, que tiene su origen en la Ley del mismo nombre (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LAPP_150618.pdf) en el ámbito federal y en las diferentes normas locales, constituye una opción en la cual todos los interesados pueden verse beneficiados, siempre y cuando se lleve a cabo de manera eficiente, particularmente por lo que respecta al análisis de costo-beneficio, que será elemental para evaluar el éxito del proyecto tanto económica como socialmente.  Si el proyecto resulta exitoso, el gobierno habrá atendido de manera rápida y eficiente, la problemática que le dio origen; la población se verá beneficiada al poder contar con una solución de punta, ya sea de infraestructura o de prestación de servicios y, en última instancia, el inversionista privado al desarrollar su actividad contribuirá al crecimiento económico, acumulará experiencia, generará empleo y colaborará en el desarrollo económico de su propio sector.

Es decir, esta fórmula produce, de facto, alianzas estratégicas que solucionan demandas de la población y ayudan al gobierno a financiarlas, al tiempo que permiten el crecimiento del sector privado.

Como en muchos casos, la duda en la efectividad de este mecanismo viene de las fallas en el cálculo de las contraprestaciones que habrán de cubrirse y también de los abusos que se cometieron en el pasado, pues el Estado se veía obligado a resolver tanto ésta, como la problemática original.

Sin embargo, hoy en día muchos empresarios estamos interesados en coadyuvar y convertirnos en socios estratégicos de los gobiernos para hacer cada vez más una realidad el desarrollo social y económico que tanto necesita nuestro país.

Como ya he mencionado en otras ocasiones, cuando se trata de obras que además de tener rentabilidad social ofrecen una rentabilidad económica razonable para la inversión privada, se vuelve factible el desarrollo de proyectos con dinero privado.

Echar mano de la experiencia

Humberto Armenta

Ingeniero Civil y empresario mexicano, fundador de Recsa.

Categoria: Innovación
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