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A inicios del mes de noviembre, con el mega corte de agua en la ciudad de México, vivimos un panorama que puede volverse una realidad durante la próxima década: la falta de agua potable. Incluso, durante 2018, ya vimos como Ciudad del Cabo fijó un día cero para que sus habitantes sólo puedan usar 50 litros de agua al día. Estos casos nos invitan a reflexionar sobre cómo alcanzar un futuro seguro y pacífico para nuestra sociedad, el cual requiere que todas las personas tengan acceso a recursos naturales sostenibles, como alimento y agua, así como a los medios para disfrutar de una vida digna.

Por tal motivo, invertir en desarrollo sostenible debe ser una de las prioridades no sólo del gobierno, si no también de las grandes empresas. Ambas instituciones deben trabajar de la mano para financiar proyectos que generen beneficios sociales y medioambientales. Así mismo, para revertir la complicada situación en la que se encuentra el mundo, es preciso que las empresas se desmarquen del modelo tradicional que únicamente apuesta por la generación de beneficios sin tener en cuenta a la sociedad y al entorno.

En México, uno de los principales objetivos debe ser el de vincular el Presupuesto de Egresos de la Federación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas; todo bajo un enfoque de gestión de resultados. De esta manera se podrían tener los insumos necesarios para realizar una planeación estratégica de largo plazo, a partir de la Agenda 2030.

Para lograr esto, se debe de trabajar en 3 ejes principales:

  1. Planeación Nacional

La organización de las asignaciones de recursos en programas presupuestarios debe reflejar las acciones para el cumplimiento de los objetivos establecidos en el proyecto de nación.

  1. Estructura programática con base en programas presupuestarios

Con el objetivo de sistematizar los recursos públicos se deben agrupar las asignaciones presupuestarias de forma representativa y homogénea, para el cumplimiento de objetivos y metas.

  1. Sistema de evaluación de desempeño

Finalmente, se debe de realizar una valoración objetiva del desempeño de los programas, con la verificación del grado de cumplimiento de metas y objetivos que permitan conocer el impacto de dichos programas.

La implementación de estos ejes debe permitirnos ser capaces de fortalecer la gobernabilidad para lograr un desarrollo sostenible nacional, facilitar el acceso a energía limpia y asequible para todos, reducir la vulnerabilidad a los desastres naturales y ayudar en los procesos de recuperación y mantenimiento de cuencas hidrológicas. En conclusión, al comprometernos a lograr un desarrollo sostenible, podemos hacer frente a los distintos desafíos de nuestra sociedad: crisis económicas, cambios climáticos, degradación del ecosistema, crisis energéticas continuas, y conflictos y desesperanza en distintos lugares del país.

Inversión en Desarrollo Sostenible

Humberto Armenta

Ingeniero Civil y empresario mexicano, fundador de Recsa.

Categoria: Infraestructura y Construcción
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