Tajo de Nochistongo
Tajo de Nochistongo, Huehuetoca, Estado de México. Fototeca Nacional, INAH, ca. 1883

Hoy en día, es imposible imaginarnos un mundo en el que la distribución y consumo de agua no representen una necesidad básica para la población. La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a acceder a ella con relativa facilidad. Pero, alguna vez te has preguntado ¿En qué momento se implementó el manejo del drenaje y distribución del agua que conocemos actualmente?

Hasta antes de la llegada de los españoles, la principal fuente de captación de agua era realizada a través de la lluvia. Después, la gestión hídrica vivió un cambio de orden técnico al sustituir artefactos de madera y piedra por otros de metal, además de  introducir máquinas antes desconocidas como las anorias o los molinos.

Estas nuevas herramientas potenciaron la excavación de pozos y depósitos de agua a una mayor profundidad, además los animales de carga en combinación con la rueda utilizada en carretas aumentaron la capacidad de transporte.

Así mismo, en el terreno de lo legislativo se dieron importantes cambios relativos a los derechos sobre al agua. Los españoles adquirieron la propiedad de la tierra y con ella los derechos sobre el agua. Esto se contraponía con la organización indígena que era motivada por un sentido de utilidad colectiva y de reciprocidad social.

Las inundaciones durante la colonia se potenciaron en gran medida porque los españoles no veían en el recurso hídrico un potencial de crecimiento, sino como un obstáculo para la reproducción de su cultura, sumado a que destruyeron las obras hidráulicas indígenas y manejaron equivocadamente el agua, principalmente por el desconocimiento de su comportamiento.

En noviembre de 1607 se ordenó la construcción del desagüe Tajo de Huehuetoca / Nochistongo, canal que conectaba la cuenca del Valle de México con el Golfo de México. El fin era drenar el lago de Zumpango para prevenir las inundaciones; sin embargo su capacidad de caudal no fue el requerido para evitar las crecidas.

A pesar de la construcción del canal, las inundaciones en el Valle de México seguían siendo frecuentes; fue hasta 1884, bajo el gobierno de Porfirio Díaz, que se inició la construcción de un segundo sistema de desagüe para prevenir las inundaciones, mismo que, debido al hundimiento de la Ciudad de México, dejó de cumplir sus funciones a inicios del siglo XXI.

Como podemos ver, la gestión hídrica del Valle de México se ha tenido que sortear sobre un error tras otro desde la fundación de la Nueva España, por lo que podríamos pensar que la herencia de esas acciones nos sigue costando hasta el día de hoy.

Las consecuencias de los errores acumulados van creciendo exponencialmente conforme va creciendo la población y conforme continúa el hundimiento o asentamiento gradual de la ciudad. Estamos condenados a nunca llegar a una estabilidad hídrica porque la carga de las condiciones agravantes aumenta más rápido que las soluciones que podemos ir implementando.

Las soluciones de fondo implican una descentralización de las actividades productivas o rectoras del país que a su vez tienda a redistribuir a la población a otras áreas, preferentemente áreas sin el estrés hídrico del Valle de México.

La gestión del agua en la Ciudad de México desde tiempos coloniales

Humberto Armenta

Ingeniero Civil y empresario mexicano, fundador de Recsa.

Categoria: Obra Hidráulica
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